3 Minerales Vitales para tu Metabolismo



Resultan fundamentales para que muchos otros nutrientes puedan cumplir sus funciones. ¡Asegúrate de que no faltan en tu dieta!

1. El Imprescindible Magnesio

El magnesio participa en 300 reacciones bioquímicas, como la formación de hueso y la remineralización, el buen estado de la pared de las arterias y el control glucémico. Incrementa la producción de GABA, un neurotransmisor que modula la actividad del cerebro.

Ayuda a mantener el funcionamiento normal de músculos y nervios, brinda soporte a un sistema inmunitario saludable, mantiene constantes los latidos del corazón y ayuda a que los huesos permanezcan fuertes.

También ayuda a regular los niveles de glucosa en la sangre y en la producción de energía y proteína.

Hay investigaciones en curso sobre el papel del magnesio en la prevención y manejo de trastornos como hipertensión arterial, enfermedades cardíacas y diabetes.

Sin embargo, actualmente no se recomienda tomar suplementos de magnesio, a menos que sea un caso extremo en su deficiencia. Las dietas altas en proteínas, calcio o vitamina D incrementarán la disponibilidad de magnesio.

Necesitas 300 mg al día y lo hallas en plátanos, almendras, nueces, semillas de girasol, brócoli, cacao, espinacas, acelgas, legumbres..

2. La Energía del Selenio

El selenio participa en la producción de energía celular y reduce el estrés oxidativo. Su déficit produce cansancio y falta de concentración.

El selenio es un oligoelemento. Su cuerpo solo lo necesita en pequeñas cantidades.

El selenio ayuda a su cuerpo a producir proteínas especiales llamadas enzimas antioxidantes. Estas participan en la prevención del daño celular.

Algunas investigaciones médicas sugieren que el selenio puede ayudar con las siguientes afecciones:

  • Prevenir ciertos cánceres

  • Proteger al cuerpo de los efectos tóxicos de los metales pesados y otras sustancias dañinas

Se necesita hacer más estudios sobre los beneficios del selenio. Actualmente no se recomienda tomar un suplemento de selenio además de las fuentes alimenticias para estos padecimientos.

Se recomiendan 55 mcg al día y se encuentra en setas, frutos secos, legumbres…

3. El Zinc Regulador

El zinc participa en la estabilidad de la membrana celular y la fabricación de insulina, entre otros.

El zinc se encuentra en las células por todo el cuerpo. Es necesario para que el sistema de defensa del cuerpo (sistema inmunitario) funcione apropiadamente. Participa en la división y el crecimiento de las células, al igual que en la cicatrización de heridas y en el metabolismo de los carbohidratos.

El zinc también es necesario para los sentidos del olfato y del gusto. Durante el embarazo, la lactancia y la niñez, el cuerpo necesita zinc para crecer y desarrollarse apropiadamente. El zinc también aumenta el efecto de la insulina.

Una reciente información a raíz de una revisión por expertos sobre los suplementos de zinc mostró que:

Cuando se toma durante al menos 5 meses, el Zinc puede reducir el riesgo de enfermarse de resfriado común.

Empezar a tomar suplementos de Zinc al cabo de 24 horas después de que los síntomas del resfriado empiezan puede reducir su duración y hacer que estos sean menos intensos.

Sin embargo, consumir suplementos más allá del consumo diario recomendado (RDA, por sus siglas en inglés).

Necesitamos unos 8-12 mg al día. La ingesta conjunta con vitamina C aumenta su absorción. Lo encuentras en las semillas de calabaza, el tofu, los frutos secos…

Y Además… Si Sufres Estrés

El estrés aumenta las necesidades de nutrientes: para hacerle frente conviene consumir alimentos concentrados en nutrientes. Deberán aportar proteína, ácidos grasos omega-3, vitaminas C y del grupo B y minerales extras. También hay que evitar los azúcares, el alcohol y la cafeína.

Potencia la ingesta de vitaminas del grupo B: con vegetales de hoja verde oscura, cereales integrales, germen de trigo, legumbres y frutos secos.

Vitamina A: Los vegetales ofrecen vitamina A en forma de betacaroteno, como en las zanahorias, los grelos, las espinacas, el boniato y la calabaza.

Plantas adaptógenas: regulan y mejoran la inmunidad y la respuesta al estrés. Plantas como el ginseng, la maca, la Rhodiola rosea y el reishi favorecen la reducción de la ansiedad y la fatiga que normalmente acompañan las situaciones de estrés sostenido. Muchos de estas plantas adaptógenas se pueden añadir a los platos como ingredientes o especias, lo que refuerza su calidad nutricional.

(Adaptado y Complementado de Casademunt Revista CuerpoMente, Marzo 2019)

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